¿Funcional o disfuncional?

¿Funcional o disfuncional?

¿CREES QUE ERES UN HUMANO FUNCIONAL?

Evolutivamente la humanidad está adaptada al movimiento, a un medio cambiante, a caminar, saltar, trepar… Sin embargo, en la actualidad, la vida de la gran la mayoría de las personas se caracteriza por el sedentarismo, por la rutina y la falta de movimiento en un entorno plano y sin variedad.

NECESIDAD DE MOVIMIENTO

No solo nos pasamos el día sentados en la misma postura, mirando pantallas de los múltiples dispositivos electrónicos que nos rodean, sino que cada vez con menos frecuencia hacemos aquellas actividades que nos permitieron sobrevivir en el medio durante millones de años. Pregúntate a ti mismo, ¿cuánto caminaste ayer? o, ¿cuando fue la última vez que disfrutaste de un entorno natural? Sin darnos cuenta, hemos entrado en un círculo vicioso del que es muy difícil escapar. Nos movemos tan poco que nuestras posibilidades de movimiento se ven muy limitadas por la falta de uso, como consecuencia nos supone un esfuerzo demasiado grande crear del movimiento un hábito.

 

¿POR QUÉ?

– En muchos casos, la gente se coloca en los extremos: o no se mueven nada o quieren arreglar todo su sedentarismo con una sola hora de gimnasio. Empieza por implantar pequeños y sencillos hábitos saludables en tu día a día, como subir por las escaleras en vez de por el ascensor, caminar hasta el trabajo, hacer pequeños descansos activos en el trabajo (levantarse unos pocos minutos de la silla y moverse tendrá muchos más beneficios de los que te imaginas), realizar excursiones a entornos naturales como forma de pasar tu tiempo libre… de esta forma, sin darte cuenta tu funcionalidad mejorará exponencialmente.

  1. Imponte unos objetivos sencillos y ve subiendo el nivel progresivamente de forma que no te cueste alcanzarlos. Levántate diez minutos antes de tu hora habitual y aprovecha ese tiempo para realizar unos sencillos ejercicios de movilidad que además te harán empezar el día de una forma más activa.
  2. Tómate los cambios de forma positiva, afróntalos con paciencia. Aunque el primer día te puedan parecer molestos, sé disciplinado y oblígate a mantenerlos. En pocos días te alegrarás de haberlo intentado de verdad.
  3. Prueba cosas nuevas. Atrévete a realizar actividades nuevas que supongan un reto para tí. Con ello progresivamente irás redescubriendo la funcionalidad de tu cuerpo. Un buen comienzo es empezar con ejercicios de calistenia sencillos que puedes hacer en tu propia casa: flexiones, sentadillas, agarres…

¿A qué esperas para ponerte a ello?




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